La Value proposition nos ha ayudado a conocer qué funcionalidades deberán estar presentes en nuestro producto para maximizar la experiencia de usuario.

Dado que el esfuerzo y plazo suele ser limitado, debemos acotar dicha funcionalidad para cada una de las releases del producto y, en una primera instancia, definir el producto mínimo viable MVP sobre el que deberemos enfocarnos e iterar una vez haya sido desplegado en producción.

En una sesión conjunta con las áreas implicadas en el proyecto, de manera participativa se establecerá una selección de las funcionalidades más y menos prioritarias en base a su aporte de valor al producto ( beneficio a negocio y/o beneficio para el usuario), y el coste tecnológico.